jueves, 22 de septiembre de 2016

Este sueño ya lo he vivido

Es el titulo de un cortometraje japonés sobre Vincent van Gogh. Asi empiezo hoy mi reflexión. Sobre la naturaleza de los sueños, los desengaños, los éxitos y los fracasos.

Se sueña porque la realidad agota y trae emociones sencillas y aburridas. Es como el otoño que se cierne sobre la ciudad, oscureciendola, secandola y enfríandola. Hay un deseo de soñar y un deseo de desear. Solo así, el otoño se hace Halloween, festividad. Toda seriedad requiere ser festeada.

Entre los sueños hay arquetipos, modelos, y el mejor modelo es Drizzt Do'Urden. Cumpliendo el mito platonico sale de las entrañas de la tierra en busca del sol. Drizzt combate la maldad, representada por los Drow y la Reina Araña. Y busca la amistad y el amor sincero, representado por sus amigos y los brazos de Cattie-brie.
Drizzt era el paradigma de la perfeccion, el ideal mas deseado.

Su agente, el agente de la transformación que encamina a Drizzt, no es otro que Fitche. En "Algunas lecciones sobre el destino del sabio" marca el camino del corazón. Ser valiente para afrontar tu destino. Ser valiente para desear. Ser valiente para soñar.

Drizzt seria la practica, el modelo. Fitche seria la teoría, el ideólogo.
Al menos así lo fue uno en mi infancia y otro en mi adolescencia.
Han pasado muchos años desde este encuentro con ellos.
¿En que se basaban mis sueños?, ¿Cuáles se han producido?, ¿Cuántos se han perdido?

Yo vivía como Drizzt, en la oscuridad. Y deseaba alcanzar la luz, como él. Esa oscuridad era un infierno de drogas ilegales, pensamientos paranoicos y comportamiento desequilibrado. El punto de inflexión fue "El zoo de los filósofos" de Armelle Le Bras-chopapard. Y aquí se dio el primer avance. Tras una infructuosa sacudida, fui capaz de dejarlo todo y mientras leia a Platón vivir acorde a unas normas apropiadas.

Pero el destino es caprichoso, y era incapaz de soportar la existencia, me sentía vacio. Las normas y pautas no eran suficientes, hacia falta llenarme con el idealismo. Y aquí vino mi acercamiento con Don Quijote y idialice un amor, una amistad y un trabajo.
Las drogas volvieron a mi vida, pero esta vez legales. Se podria decir que todo era una droga, sexo, tabaco, alcohol, café... charlas con los amigos hasta el amanecer...

Y fue asi, con mi biblioteca- pues soñaba con vivir entre libros- de ciencia-ficción, fantasia, y filosofía. Que ahora contara con 600 ejemplares. Drogándome, omnibulandome... hasta que toque fondo cuando la conoci a ella.
Ella entro en mi vida como un huracán, destrozo todo en lo que había creido y me puso en la palestra ante la sociedad.
Jamas volvi a ser el mismo.

Paso un tiempo, y perdidas la mayoría de amistades, el amor y los ideales románticos. Dio un nuevo giro mi vida. Regrese. Regrese con mas fuerza que nunca y me volqué en mis estudios.

Se podría decir que perdi el amor, perdi la mayoría de mis amistades. Pero aquello que dependía únicamente de mi no lo perdi.

¿Qué queda del ideal de Drizzt o Fitche?, ¿Qué queda de Platón y el idealismo?
Es una parte de mi. Un 50% de mi ser forma parte de ello. El resto son desengaños. Ideales vencidos por la penumbra que jamas verán el sol. Como una naturaleza muerta.
Creo que en el fondo sigo siendo como Drizzt Do'Urden, pero en adulto. Ya no busco la aventura, ahora Drizzt me resulta infantil. He madurado.
Soy una persona de costumbres fijas. Tengo mis rutinas, y ellas me definen.
Café, tabaco, vino y sexo se convierten en un método escrupuloso y concienzudo. Aun así se que fumo demasiado, mas de paquete diario... me mato.

¿Qué opino de Drizzt Do'Urden ahora?
Creo que Mithrill Hall existe temporalmente en nuestro corazón cuando hacemos aquello que soñamos. El resto del tiempo vivimos en Menzoberranzan. Cuando hago el amor, cuando me coloco, cuando leo filosofía o estudio: allí esta Mitrhill Hall. El resto del tiempo, cuando nos torturamos, cuando nos movemos por aguas profundas y cuando los traumas agitan al mas noble corazón, allí habita Menzoberranzan.
Las dos ciudades de San Agustin estan en una. Y estas habitan en el mundo y nuestros corazones.
No se puede estar completamente en un lado o en otro, se ha de estar en los dos. No se trata de una lucha del bien contra el mal en el mundo. Se trata de que el mal también habita en nosotros, no somos puros, y tiene poder de persuasión.

Cada recuerdo hermoso, cada momento hermoso los atesoro. Pues alli esta Mithrill Hall. No es un hogar, no es una ciudad, es una experiencia, un viaje. De Menzoberranzan a Mitrhill Hall. Estamos en constante movimiento transitando entre estas dos ciudades, como si nuestra mente se desplazara del paraíso al infierno. Como si nuestro cuerpo se moviera en un mar y a veces olas de placer y otras olas de dolor nos chocaran. Pero nuestro hogar seria el mar, no esas olas de placer.

Es un error creer que el viaje consiste en ir de Menzoberranzan a Mithrill Hall, el viaje consiste en el viaje que hay de uno a otro, en el nudo, en viajar. No en aguardar en una ciudad u otra.
El viaje es pues, eterno

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